Resumen elaborado por Rodolfo Casasola Macedo
En los últimos años se ha reflexionado intencionadamente acerca de la educación―comunicación. Analizar la comunicación ha sido una tarea permanente a través de los años, sobre todo en el siglo XX, denominado por algunos como el siglo de la comunicación.
La tarea educativa es un quehacer que no puede deslindarse de la comunicación, ya que para darse se vale de ésta, no se conciben buenos resultados en aquella si no se perfeccionan y entienden, sobre todo, los mecanismos que la conforman. Los estudiosos de la comunicación designan en ella tres elementos significativos intervinientes: el emisor, el preceptor (receptor) y el medio.
Ante la influencia indiscutible de los medios de comunicación que inciden en la sociedad actual de manera decisiva, es menester que los educadores contribuyamos a la formación de perceptores críticos e innovadores, aptos para obtener cualidades de construcción, creación, reconfiguración y búsqueda del verdadero significado de las imágenes y símbolos en los que niños, jóvenes y adultos están inmersos, a fin de evitar que sean alienados y desubicados de la realidad.
Es por ello necesario en alto grado que los docentes reflexionen sobre cómo se da el proceso de comunicación, ya que en la reflexión se recrea la racionalidad en su máximo grado, característica neta de los seres humanos.
Sólo utilizando signos la comunicación ocurre. En la actualidad se da mucha importancia a la comunicación como generación de significado. Los signos, según Peirce son: íconos (parecidos a su objeto, v.gr. mapas), índice (conexión real entre signo y objeto, v.gr. “si hay fiebre indica un problema de salud interno”) y símbolo (su conexión con el objeto es convencional, v.gr. un escudo)
La educación tradicional se ha caracterizado por favorecer un modelo unidireccional de comunicación, al que Freire llamó educación bancaria, siendo de esa misma manera la comunicación. Ésta es de tipo transmisor porque el docente (emisor) deposita información en sus estudiantes (los receptores) con la intención que sea reproducida puntualmente. No hay retorno de información, el emisor envía mensajes permanentemente a sus receptores y estos mensajes no dan respuestas. No hay interactividad, ni comunicación de ida y vuelta.
Es por ello que el proceso de la comunicación eficaz debe tener los siguientes componentes: fuente, mensaje, medio o canal, destino y sobre todo: retroalimentación (doble vía)
Se ha visto que el uso pedagógico de las nuevas tecnologías en la educación propicia la retroalimentación, la interactividad. Esta interactividad se puede dar a través de teléfono, chat, correo electrónico, correo tradicional. Se propicia así la comunicación bidireccional, se refuerza la retroalimentación, la libre interacción de los estudiantes con sus profesores y una educación más dinámica entre ellos evitando el aislamiento y superando las barreras tradicionales de espacio y de tiempo.
Ya es imposible prescindir de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (tic’s), ellas han impactado fuertemente tanto a la sociedad, como a la escuela. La función de las tic’s es mediar las relaciones entre el docente, el saber (objeto de estudio) y el estudiante.
Frente a los tiempos nuevos que vivimos y para no quedar rebasado, es necesario que el docente se comprometa a enmendar la manera de mediar el conocimiento y, por supuesto, cambie el modo de ofrecerlo a los estudiantes.
Ello se logra mediante una reflexión profunda, con la cual nos conducimos a la transformación o replanteamiento de los fines de la educación y a multiplicar los destinatarios de la misma. La reflexión ha de efectuarse sobre la función social del saber que se obtiene y se desarrolla a través de la mediación pedagógica, donde necesariamente entran en escena todos los actores de la tarea educativa: el docente, el estudiante, el conocimiento, las tecnologías informáticas y la cultura en un entorno específico.
Sin embargo no todo lo deseable es la aplicación de las nuevas tecnologías para hacer propicia la comunicación eficaz, nada podrá sustituir ventajosamente la inteligencia y don de gentes de un docente. “Una sonrisa, una caricia, valorar el esfuerzo y el progreso, exaltar lo bueno, una mirada, una muestra de afecto, son todos elementos positivos, agradables dentro del proceso de comunicación en el aula; ya que el clima emocional y afectivo que existe en el salón de clases es decisivo para el éxito de los procesos de enseñanza y de aprendizaje” (Correa 2009)
lunes, 14 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?
Hay un principio constructivista de que los conocimientos no pre-existen como tales sino que son construidos en el momento de la acción misma. De modo que en el constructivismo sería más propio hablar de una movilización de esquemas de acción que de una movilización de conocimientos, en tal sentido, cuando el aprendizaje es Constructivista, se relaciona en cuanto a sus fines y procesos al enfoque por competencias, veamos por qué:
En el enfoque constructivista, el sujeto que aprehende logra la apropiación de la realidad que asimila transformándose a sí mismo. Acomodándose al mismo tiempo que asimila -diría Piaget-, en los procesos de adaptación que tienen que ver con asimilación y acomodamiento. En el proceso de enseñanza y el aprendizaje del modelo constructivista se trata de “organizar esquemas” que conformen un individuo con diferencias estructurales luego de haber acomodado los nuevos a su nueva situación, sin tener en cuenta como el fin de la enseñanza la obtención de conocimientos o los cambios de conducta que operaba el conductismo.
El marco constructivista piagetiano, similar al enfoque por competencias, no pretenden hacer del estudiante una enciclopedia viviente o lograr conocimientos, los cuales son importantes, pero no son el fin, sino apenas parte del proceso; además se debe dejar muy claro que las competencias no son conocimientos, sino que son capacidades para actuar en ciertas situaciones de la vida, apoyándose -eso sí- en conocimientos -además de valores, habilidades y actitudes- es decir, en la experiencia y esquemas que el estudiante aporta.
También la Teoría del Aprendizaje Significativo de Ausubel tiene relación importante con el enfoque por competencias. En esta teoría, el aprendizaje se da de manera significativa cuando un nuevo conocimiento "se conecta" con una noción relevante existente con anterioridad en la estructura cognitiva, esto entraña que las ideas nuevas, los conceptos y conocimientos pueden ser aprendidos de manera significativa si las otras imágenes, pensamientos, o conceptos importantes están adecuadamente claros y dispuestos inmediatamente en la estructura cognitiva del individuo y que operen como punto de "anclaje" a las primeras. Aquí se trata de un Proceso activo e integrador entre el material de instrucción y las estructuras del estudiante.
Vigotsky explica que el desarrollo de las personas solamente puede ser explicado en términos de interacción social. En la obra de Vigotsky se encuentran presentes varios conceptos relevantes que resumen sus posturas teóricas: herramientas psicológicas, internalización y mediación, entre otras. Uno de los más importantes conceptos sobre el cual trabajó y al cual dio nombre es el conocido como Zona de desarrollo próximo, el cual se enmarca dentro de su teoría sobre el aprendizaje como un sendero hacia el desarrollo. La zona de desarrollo próximo se refiere al intervalo, brecha o diferencia entre las habilidades que ya posee el/la niño/a y lo que puede llegar a aprender a través de la guía o apoyo que le puede proporcionar un adulto o un par más competente, esto considerando lo que la sociedad, a través principalmente del lenguaje, le va aportando al principiante, para ir construyendo cada vez conceptos, ideas o conocimientos más complejos. La relación entre el enfoque por competencias y la teoría de Vigotsky también se da, cuando se tiene en cuenta, en esta última teoría las habilidades que el niño ya posee.
En el enfoque constructivista, el sujeto que aprehende logra la apropiación de la realidad que asimila transformándose a sí mismo. Acomodándose al mismo tiempo que asimila -diría Piaget-, en los procesos de adaptación que tienen que ver con asimilación y acomodamiento. En el proceso de enseñanza y el aprendizaje del modelo constructivista se trata de “organizar esquemas” que conformen un individuo con diferencias estructurales luego de haber acomodado los nuevos a su nueva situación, sin tener en cuenta como el fin de la enseñanza la obtención de conocimientos o los cambios de conducta que operaba el conductismo.
El marco constructivista piagetiano, similar al enfoque por competencias, no pretenden hacer del estudiante una enciclopedia viviente o lograr conocimientos, los cuales son importantes, pero no son el fin, sino apenas parte del proceso; además se debe dejar muy claro que las competencias no son conocimientos, sino que son capacidades para actuar en ciertas situaciones de la vida, apoyándose -eso sí- en conocimientos -además de valores, habilidades y actitudes- es decir, en la experiencia y esquemas que el estudiante aporta.
También la Teoría del Aprendizaje Significativo de Ausubel tiene relación importante con el enfoque por competencias. En esta teoría, el aprendizaje se da de manera significativa cuando un nuevo conocimiento "se conecta" con una noción relevante existente con anterioridad en la estructura cognitiva, esto entraña que las ideas nuevas, los conceptos y conocimientos pueden ser aprendidos de manera significativa si las otras imágenes, pensamientos, o conceptos importantes están adecuadamente claros y dispuestos inmediatamente en la estructura cognitiva del individuo y que operen como punto de "anclaje" a las primeras. Aquí se trata de un Proceso activo e integrador entre el material de instrucción y las estructuras del estudiante.
Vigotsky explica que el desarrollo de las personas solamente puede ser explicado en términos de interacción social. En la obra de Vigotsky se encuentran presentes varios conceptos relevantes que resumen sus posturas teóricas: herramientas psicológicas, internalización y mediación, entre otras. Uno de los más importantes conceptos sobre el cual trabajó y al cual dio nombre es el conocido como Zona de desarrollo próximo, el cual se enmarca dentro de su teoría sobre el aprendizaje como un sendero hacia el desarrollo. La zona de desarrollo próximo se refiere al intervalo, brecha o diferencia entre las habilidades que ya posee el/la niño/a y lo que puede llegar a aprender a través de la guía o apoyo que le puede proporcionar un adulto o un par más competente, esto considerando lo que la sociedad, a través principalmente del lenguaje, le va aportando al principiante, para ir construyendo cada vez conceptos, ideas o conocimientos más complejos. La relación entre el enfoque por competencias y la teoría de Vigotsky también se da, cuando se tiene en cuenta, en esta última teoría las habilidades que el niño ya posee.
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¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Algo que debe tener presente siempre el docente es que en el proceso de enseñanza y aprendizaje se relaciona con personas que traen, tras de sí una historia, a pesar de su corta edad. Esas personas, los estudiantes, llegan al aula con aprendizajes que han logrado a través del tiempo no solamente en la escuela, sino también en la vida misma. El docente debe poner de manifiesto en sus actos y en su forma de trabajo que los alumnos no son tabula rasa, en la que nada está escrito. Ha quedado muy atrás la escolástica idea de que “el maestro sabe y el alumno aprende, porque no sabe”.
En ese orden de ideas, considero como un importante papel del docente es prever para su clase PREGUNTAS bien estructuradas que problematicen lo que se tiene considerado en el temario. Es en ese sentido que debe quedar bien claro que los maestros hemos de diseñar situaciones problemáticas a partir de la organización de los esquemas de acción anteriores que posee el estudiante.
Al hablar de situaciones problemáticas y de la idea de “problematizar”, debemos –tanto estudiantes como docentes– partir del cuestionamiento. Regresar a la sana y perdida costumbre que tuvimos de niños cuando todo lo preguntábamos. Sin saberlo, en nuestra temprana edad, problematizamos y creamos competencias a partir de los constructos previos.
No es trivial ni frívolo empezar la sesión con una serie de preguntas, con que se recupera la parte de la experiencia y conocimiento con que cuentan los estudiantes en relación con el tema que está abordando el docente. Es además, muy importante meditar muy bien en las preguntas a plantear. Lo trivial sería, en todo caso, que las preguntas no tuvieran la profundidad requerida o se elaboraran de manera azarosa e improvisada.
Entonces, la problematización puede alcanzarse lanzando preguntas bien estructuradas, a semejanza de lo que nos dejó el Método Socrático en el que “se empieza preguntando con todo tipo de preguntas hasta que los detalles del ejemplo son evidenciados para ser luego usados como plataforma para alcanzar valoraciones más generales”.
Lo importante es llegar a encontrar el conflicto cognitivo, obligando a los esquemas a movilizarse en pos de su reorganización.
No es fácil hacerlo, sobre todo que las prácticas de enseñanza de los docentes mucho tienen de rutina y tradicionalismo, sin embargo, es necesario hacer de la clase un espacio de creación y de iniciativa que ira dejando, necesariamente, una competencia docente que tienda a hacer que los estudiantes encuentren su competencias de aprendizaje.
En ese orden de ideas, considero como un importante papel del docente es prever para su clase PREGUNTAS bien estructuradas que problematicen lo que se tiene considerado en el temario. Es en ese sentido que debe quedar bien claro que los maestros hemos de diseñar situaciones problemáticas a partir de la organización de los esquemas de acción anteriores que posee el estudiante.
Al hablar de situaciones problemáticas y de la idea de “problematizar”, debemos –tanto estudiantes como docentes– partir del cuestionamiento. Regresar a la sana y perdida costumbre que tuvimos de niños cuando todo lo preguntábamos. Sin saberlo, en nuestra temprana edad, problematizamos y creamos competencias a partir de los constructos previos.
No es trivial ni frívolo empezar la sesión con una serie de preguntas, con que se recupera la parte de la experiencia y conocimiento con que cuentan los estudiantes en relación con el tema que está abordando el docente. Es además, muy importante meditar muy bien en las preguntas a plantear. Lo trivial sería, en todo caso, que las preguntas no tuvieran la profundidad requerida o se elaboraran de manera azarosa e improvisada.
Entonces, la problematización puede alcanzarse lanzando preguntas bien estructuradas, a semejanza de lo que nos dejó el Método Socrático en el que “se empieza preguntando con todo tipo de preguntas hasta que los detalles del ejemplo son evidenciados para ser luego usados como plataforma para alcanzar valoraciones más generales”.
Lo importante es llegar a encontrar el conflicto cognitivo, obligando a los esquemas a movilizarse en pos de su reorganización.
No es fácil hacerlo, sobre todo que las prácticas de enseñanza de los docentes mucho tienen de rutina y tradicionalismo, sin embargo, es necesario hacer de la clase un espacio de creación y de iniciativa que ira dejando, necesariamente, una competencia docente que tienda a hacer que los estudiantes encuentren su competencias de aprendizaje.
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