SRodolfo Casasola Macedo.
Soy maestro normalista con una larga experiencia, he trabajado en primaria, secundaria y bachillerato. Soy Licenciado en Pedagogía con especialidad en Matemáticas y soy pasante de la Maestría en Ciencias de la Educación. Laboré como docente de aula durante 23 años, en los distintos niveles que mencioné. Desde el 1 de septiembre de 1985 he laborado en Educación Media Superior, como docente del área de Matemáticas y los últimos cinco años como directivo y en una Supervisión Escolar. Aunque ya no trabajo en salón de clases, porque laboro en una Supervisión Escolar de Bachillerato General, la experiencia diaria es muy intensa y fascinante, tanto como cuando fui docente frente a grupo.
Mi horario de trabajo es de 9:00 a.m. a 6:00 p.m. Todos los días me presento puntual al trabajo a las 9:00 hrs. Casi siempre soy el que llega primero. Cuando llego la oficina está muy sola, limpiecita, pues la Sra. Intendente ya hizo el aseo diario muy de mañana. Esta oficina es muy térmica, en invierno es muy calientita y en verano, cuando a la intemperie agobia el calor, dentro de la oficiana se siente muy fresquecita; qué bueno que la oficina no es fría en las mañanas como lo era la oficina donde anteriormente trabajé, simplemente era un congelador, nadie de los que ahí trabajábamos se despojaba de su abrigo en todo el día.
Como Auxiliar de Supervisión, que ese es mi cargo ahí, siempre me he avocado a realizar trabajo administrativo, de revisión, información, compilación, atención a directivos, docentes, padres de familia y alumnos que solicitan alguna información o entregan algún trabajo o escrito.
En la Supervisión Escolar trabajamos sólo tres personas: el Supervisor Escolar, la secretaria mecanógrafa y yo que soy el Auxiliar Técnico de Supervisión.
Trabajo en la Supervisión a partir de agosto de 2005 hasta la fecha. De julio de 2008 a julio de 2009, mi superior inmediato –el supervisor escolar- solicitó un Año Sabático, periodo en que se separó de su plaza, para efectuar trabajo académico de elaboración de una obra pedagógica. Durante ese año, estuve a cargo de la Zona Escolar (15 escuelas, 398 docentes y 5660 alumnos), como encargado del despacho los primeros 7 meses y los últimos 5 meses con el nombramiento temporal de Supervisor Escolar.
El haber dejado el trabajo áulico para dedicarme a la labor administrativa y técnica de una Supervisión me representó un cambio muy drástico de mi rutina de tantos años. Al principio –los primeros meses- sentía cierta nostalgia por el trabajo directo con mis alumnos, pero poco a poco, las dinámicas laborales de mi puesto fueron siendo cada día más atractivas para mí y me fueron haciendo tener un cariño enorme a mi trabajo como Auxiliar de Supervisión.
Cada día que me presento con mucho agrado a mi oficina por las mañanas solo le pido en silencio a mi Dios que me otorgue inteligencia, fuerzas, agudeza, conocimientos y la capacidad de comunicación para resolver las situaciones ordinarias o problemáticas que se irán a presentar en el día y al terminar la jornada, a las 6 de la tarde (o a veces algo más tardecito), cuando terminamos de apagar las computadoras, los aparatos, acomodar nuestro escritorio y luego de cerrar la puerta y me dirijo al estacionamiento con el cansancio que nos dejaron 9 horas de intenso trajín, digo: gracias Señor que me permitiste salir por el día de hoy bien librado y que he aprendido un poco más.
viernes, 7 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Saludos, nuevamente maestro ya estuve revisando la manera de participar y creo que lo consegui, otro aspecto importante es que pocos maestros como usted tiene el perfil normalista y que bueno verdad, ahora con la especialidad creo que poco a poco se van eliminando ciertas dudas en el aspecto educativo y com parto su comentario: "gracias Señor que me permitiste salir por el día de hoy bien librado y que he aprendido un poco más".
ResponderEliminarGracias